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Diccionario de Regionalismos de Guerrero: Significado del Habla Costeña y Caló Mexicano

Aterrizar en las tierras del sur de México viniendo de la imponente "urbe de hierro" —nómbrese el DF, el Distrito Federal o la caótica CDMX— es experimentar un choque cultural que te sacude las ideas. Tras más de dos décadas de andar trotando entre el asfalto de mi querida Neza y las calles angostas de Chilpancingo (nuestro entrañable Chilpo), he aprendido que el verdadero puente entre estas dos realidades no son las autopistas, sino el bendito idioma popular. Bienvenidos a MexiHabla. Hoy nos vamos a aventar un clavado hondo, pero no al Río Huacapa de Chilpancingo, sino al ingenio, el doble sentido y el habla real con el Diccionario definitivo de regionalismos de Guerrero. Si eres extranjero, chilango o simplemente un curioso del caló mexicano, acomódate, porque este viaje por la cultura y el lenguaje viene con toda la picardía que nos define, no solo a los chilangos, sino también a los de otros pueblos y ciudades, lejos o cerca de la capirucha (de la capital, pues, manito).

Ilustración colorida con símbolos de Guerrero, una mujer costeña con sombrero y un hombre urbano con bandana mexicana, junto al texto Diccionario de Regionalismos de Guerrero: Habla Costeña y Caló Mexicano.

Diccionario de Regionalismos de Guerrero: una mirada al habla costeña y al caló mexicano.

De Chilangolandia a Chilpo: El lenguaje como escuela de supervivencia

Cuando un chilango llega a Guerrero, piensa que por hablar el mismo español ya la tiene armada. ¡Qué gran mentira! Una cosa es dominar el "no manches" o el "no mames" en las esquinas de la capital, y otra muy distinta es pararse en un mercado de la Costa Chica (como en el Baltazar Leyva Mancilla de Chilpancingo) o en una cantina de esta ciudad a escuchar el fluidísimo español costeño. El habla de Guerrero no se anda con rodeos; es cruda, es directa, tiene una música particular y un ingenio que, si te descuidas, te aplica un agandalle lingüístico del que no te levantas en tres días.

Como profesor de gramática y redacción, confieso que mis primeros años aquí fueron una constante cátedra de humildad. En la escuela nos enseñan la rigidez de la RAE, pero en la "chamba" diaria, bajo el sol plomizo del sur, el pueblo manda y redefine las palabras a su antojo. Aquí las frases no solo comunican: golpean, abrazan, incitan a la risa o te meten en problemas de índole hormonal si no sabes descifrar el contexto.

Me acuerdo cuando una doña, afuerita del mercado Baltazar R.Leyva Mancilla, me dijo "Se me hace que andas arrecho". Y las demás mujeres que vendían mangos o ciruelas ahí en el suelo, soltaron la risotada. Y yo me puse colorado, como jitomate, presentía que se burlaban de mí, pero no entendía bien por qué, quizá de mi inocencia chilanga. Mucho tiempo después entendí la razón de las risas de las mujeres morenas, pero chulas, de esta ciudad.

¿Por qué los diccionarios formales se quedan cortos?

La respuesta es simple y la he sostenido durante años en mis crónicas: los académicos que hacen los diccionarios meten las palabras en vitrinas de cristal. El lenguaje popular, en cambio, se ensucia las manos, se va a la obra, se sube a las combis y se mete a las cocinas donde se bate el pozole. Expresiones como "dar el gatazo" o términos tan locales como "chirundo" no necesitan la bendición de ninguna academia; tienen la legitimidad que les da el uso diario de miles de guerrerenses.

A propósito de "chirundo", me acuerdo que yo de niño anda chirundo; ja ja ya veo que no entiendes lo que digo, pero te explico, quise decir que andaba, cuando era chamaquito, sin nada, como dios me trajo al mundo. Y para colmo choco. Mas adelante te explico lo de "choco".

Para quienes trabajamos analizando y conviviendo con el español para extranjeros o el español local, entender estas sutiles fronteras es vital. El habla mexicana es un laberinto de dobles sentidos y matices geográficos. Lo que en Neza suena a burla pesada, en Chilpancingo puede ser una expresión natural de fraternidad... o una indirecta directa a tus pocas ganas de trabajar.

La Gran Tabla: El Diccionario Definitivo de Regionalismos de Guerrero

Para que no te quedes con cara de "y eso qué significa" la próxima vez que pises tierras surianas, aquí tienes la herramienta definitiva. Una recopilación exhaustiva del léxico popular guerrerense comparado con el caló chilango y su traducción al cristiano.

Regionalismo de Guerrero Equivalente Chilango Significado Real y Contexto Cultural
Arrecho / Arrecha Caliente / Anda ganoso(a) Efervescencia sexual desbordada o celo animal. En la Costa Chica se usa con total franqueza y picardía, sin espantarse. [Leer más sobre el término arrecho]
Chirundo En cueros / Bichi / En pelotas Estar completamente desnudo. Es común escuchar a las madres decir: "¡Quítate de ahí que andas todo chirundo!".
Chilatear Hacer un desmadre / Manchar Hacer un batidillo con líquidos o comida. Deriva del chilate, la bebida tradicional de cacao, que si se te cae, te deja un manchadero bárbaro.
Guacho / Guacha Morro / Chavo / Plebe Forma coloquial para referirse a un niño, joven o muchacho; se usa sobre todo en la sierra guerrense. ¡Ojo! En Michoacán significa otra cosa, pero en Guerrero niño.
Chamaco/chamaquito Morro / Chavo / Plebe Otra variante para referirse a un niño, joven o muchacho. Se usa en la Costa Chica
Hacer un berrinche (Cuche) Ponerse al pedo / Hacer pancho Enojo desproporcionado. Aludir al "cuche" (cerdo) es común para describir conductas ruidosas o necias en el comportamiento cotidiano.
Jondear Aventar / Lanzar / Tirar Lanzar algo con fuerza o arrojarlo lejos. "Jondea esa piedra para allá antes de que rompas algo".
Pispe Chinto / Bizco / Ojo alegre Persona que tiene los ojos claros o una mirada peculiar. Se usa mucho como apodo cariñoso en los pueblos de la Sierra.
Cuche/coche Puerco / Marrano / Cochino El cerdo. Es una palabra base de la gastronomía y los insultos locales. De ahí viene el "relleno de cuche", un manjar de Tecpan.
¡Adiú! ¡No mames! / ¡Ay cómo crees! Interjección de sorpresa, incredulidad o desaprobación. Es el equivalente guerrerense al "¡no manches!" capitalino. Es un arte saber entonarlo.
Chando Naco / Chafa / Corriente Algo de mala calidad, feo o que no da el gatazo. "Ese pantalón que compraste se ve bien chando".
Choco sucio / puerco / Persona que esta sucia. "Andas bien choco, bañate, abrón".
Nejo sucio / puerco / Persona que esta sucia. "Andas bien nejo, bañate, abrón".
Jallar Encontrar/hallar Evolución costeña del verbo hallar para quedar como jallar: "yo me lo jallé, manito, es mío".
Abrón No manches / No la riegues Expresión de asombro, equivalente al "no manches" chilango.
¡Ooora! No manches / Qué te crees Expresión de desaprobación, equivalente al "qué te crees" chilango.
Atutuñar Apañar Indica que un hombre tiene agarrada a una mujer o viceversa, en la intimidad. Aunque para esta idea, los chilangos diríamos que la tiene apañada, el término atutuñar es más amplio. [Lee aquí la historia y ejemplos del término atutuñar en Guerrero].
culeco hogareño Indica que un hombre se la pasa muy pegado a su casa ha tenido un hijo; "Juan anda culeco."
cuita mierda/excremento Sustancia de mal olor cuando un animal o persona evacúa: "Juan se hizo de la cuita cerca de la casa y hasta acá jiede"
chirmole salsa Alimento hecho con puro chile y jitomate, generalmente hecho en molcajete.
Fachoso Presumido Indica que alguien está muy orgulloso de lo que tiene y lo muestra con su actitud: "Juan anda muy fachoso con su pantalón nuevo"

El análisis profundo: Doble sentido, albur y psicología social

Hablemos en plata, como nos gusta. En mi post sobre el "no manches" explicaba cómo los mexicanos usamos eufemismos para suavizar las mentadas de madre o las expresiones crudas. En Guerrero, ese filtro es mucho más delgado, casi invisible. Tomemos como ejemplo el término arrecho. Un chilango escucha "arrecho" y de inmediato piensa en una vulgaridad o se pone rojo de la pena ajena si lo dice una mujer en voz alta. Pero tras convivir un cuarto de siglo aquí, entiendes que la palabra no es una grosería en sí; es el reflejo de una cultura que no le teme a la naturaleza humana.

He observado cómo mujeres de distintas generaciones reaccionan ante el vocablo. Para las más jóvenes o aquellas inmersas en la autentica cultura costeña, gritar un "¡ando arrecha!" en medio de la carrilla o la fiesta es de lo más normal y desata risas cómplices. En cambio, en ciertos sectores más reservados de Chilpancingo, algunas damas todavía bajan la mirada por pena ajena. Lo interesante es la sutil diferencia gramatical del lenguaje cotidiano: no es lo mismo decir "tu marido anda de arrecho" (que significa que anda de gandalla buscando a otras mujeres para intimar) a decir "tu marido anda arrecho" (que es una simple observación de su estado de efervescencia).

La escuela de los comediantes: El humor suriano es el mejor laboratorio lingüístico. Personajes entrañables como el finado Tico Mendoza usaban el "¡hey, tú eres una arrecha!" de manera tan orgánica que desarmaban cualquier acusación de vulgaridad. Lo mismo pasa con El Costeño; apelan a este vocabulario no por falta de léxico, sino porque saben que estas palabras tocan las fibras más sensibles de nuestra identidad colectiva.

Chilangadas y Chilpancingadas: Cuando los eufemismos se encuentran

En ocasiones, en este blog usamos "chilangadas" y "chilpancingadas" para describir los acontecimientos diarios de nuestras ciudades. Pero los que somos de barrio sabemos perfectamente que ambos términos sirven también como elegantes eufemismos de chingaderas. El agandalle, la transa o la acción que traspasa los límites de la tolerancia ciudadana reciben estos nombres en honor a las peculiaridades de cada región.

La urbe de hierro te enseña a desconfiar, a hablar rápido, a usar el albur como escudo y espada. Chilpo, en cambio, te obliga a desacelerar el paso pero a aguzar el oído. La gente de aquí tiene un proceder particular; parece pausado, pero su léxico es de una velocidad mental impresionante. Un "¡adiú!" bien colocado desarma cualquier argumento chilango por más rebuscado que este sea.

Conclusión: Un foro abierto a la resistencia cultural

Este espacio, que se ha cambiado de casa de chilpancigadasychilangadas.blogspot.com, a MexiHabla no pretende ser un museo de palabras muertas. Al contrario, busca ser un foro vivo de resistencia cultural. El caló chilango y de otras urbes de mi México querido, la jerga de la obra, el albur de mercado y los regionalismos de Guerrero son el verdadero patrimonio de nuestra gente.

Si eres contratista en Estados Unidos, si trabajas con cuadrillas de trabajadores mexicanos, quienes usan la jerga de la construcción en México; o si simplemente eres un apasionado de la riqueza lingüística de nuestro país, valorar estos términos te abrirá más puertas que cualquier título académico. Al final del día, hablar el mismo idioma es la mejor forma de demostrar respeto por el origen y el esfuerzo de los nuestros.


¿Qué palabra faltó en este diccionario suriano?

Sé que se me quedaron muchos términos en el tintero. Si eres de la Costa, de la Sierra, de Tierra Caliente o un chilango viviendo en provincia, como yo, ¡cuéntame en los comentarios tus mejores anécdotas con estas palabras, dime que otra palabra conoces muy de Guerrero o de tu lugar donde vives y sigamos armando este diccionario nuestra identidad!

Javier Torres Aguilar

Sobre el Autor: Javier Torres Aguilar

Profesor de gramática, redacción y español para extranjeros. Creador de Mexi, un espacio de resistencia literaria dedicado a desmenuzar las entrañas del habla mexicana, la crónica urbana y los contrastes culturales entre la gran capital y la provincia sureña.

Conoce más sobre mi trayectoria académica y literaria →

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