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Mostrando las entradas con la etiqueta ciudad de México

La vida de un chilango en provincia: recuerdos y experiencias

  En una mañana fría, mis pies de adolescente, enfundados en zapatos gastados, pisaron el suelo húmedo del mercado de la Raúl Romero de Neza, al tiempo que el olor a cilantro y otras hierbas se metía en mi olfato; el frío lo sentía más filoso, quizá por el calor seco que había dejado atrás un día antes en mi terruño, ubicado en la Costa Chica. 

La noche en que Armando Ramírez actuó en Noche de Califas

Al escritor Armando Ramírez lo conocí por motivos profesionales. Nunca tuve una amistad con él. Lo vi, solo un par de veces. Una, cuando lo entrevisté; y la otra, cuando lo vi en en el teatro, allá arriba del escenario, actuando en Noche de Califas , obra del mismo nombre de su novela y de la cual hizo una adaptación como obra teatral. Sin embargo, durante la entrevista que sostuve con él en un café del centro de la Ciudad de México me confió detalles de cómo había llegado a la escritura. Y sentí que entonces conocí, no al hombre, sino al escritor Armando Ramírez.

Por qué les llaman chilangos a los chilangos

¿Por qué les llaman chilangos a los chilangos? Mitos, verdades y el origen del nombre Por qué les llaman chilangos a los chilangos y cómo surgió realmente este vocablo es una de las preguntas más comunes sobre la identidad mexicana. Antes de entrar en la etimología, hay que entender la percepción: que si caminas con tenis en la playa, que si tu cabellera es abundante o si tu atuendo es desaliñado... en provincia, no falta quien diga en tono despectivo: "Seguro ha de ser un chilango" . En el imaginario colectivo de los estados se han creado etiquetas para aludir a los habitantes de la capital sin tener claro qué es realmente un chilango. Para muchos, es sinónimo de alguien abusivo, alebrestado o "gandaya", pero la realidad es mucho más compleja y fascinante. ¿Te interesa el habla de la CDMX? Si quieres profundizar en el vocabulario real de la capital y entender por qué hablamos como hablamos, visita Mexican Spanish , donde desglosamos la jerga que solo...

Los chilangos vs los provincianos (actualizado 2026)

By Javier Torres Aguilar Llegas a una ciudad del sur del país o del norte o del este o del oeste, y cuando te oyen hablar cantadito, muy ñero , como hablamos los del barrio del defe (ja, ahora se llama pomposamente la Ciudad de México), muy al estilo de barriada de la pelicula mexicana de antaño Escuela de rateros : Ah, eres chilango, mano. Así te etiquetan los provincianos, sin conocerte, y entonces chance te preguntes quiénes son más gandayas , lo chilangos o los provincianos . Pero ya te tildaron de chilango, asi que de ahí p’al real, las miradas que te escudriñan, que te vigilan a ver si no les agandayas el lugar del estacionamiento o la novia o les birlas la cartera o… pues eres chilango , o sea un gandaya , abusivo, pocamadre, y otras etiquetas parecidas; te miran con desconfianza, pero tú, si tú, que por alguna razón eres un chilango que estás en un lugar del interior del país, entonces chance sonrías y quizá pienses pinches provincianos ; y ellos: pinches ch...

Trotes en el Neza de ayer: Cuando las calles eran de lodo

Por Javier Torreal Después de tantos veranos, volver a subirte al chimeco –ahora los camionzotes chatos–, es como si nunca te hubieras ido de esta ciudad –otrora temida por sus chavos banda que deambulaban por sus calles polvorientas–; como si solo te hubieras despertado de un largo sueño, y encontraras distinta la fisonomía de Neza , ahora ya con todas sus calles pavimentadas y sus casas de concreto. Como si hubiera sido apenas ayer cuando, enfundado en tus jeans , caminaras por las calles lodosas de éste tu Neza, al lado de Fidel, tu primo, rumbo a la tocada que el sonido Guarapera invita allí, carnal, en la calle ancha de la Lindavista. Como si hubiera sido ayer, cuando, junto con los chavos de la banda, descubiertos los bíceps unos, pero de cabello hasta la nuca la mayoría, te sentaras largo rato en los troncos que hacían las veces de banco, que tenían en la orilla de la terregosa calle Tepeyac. Y ya allí, que el trago a la guama , que el pase de mota, que las bromas pes...