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Mostrando las entradas con la etiqueta Neza

Los chilangos vs los provincianos (actualizado 2026)

By Javier Torres Aguilar Llegas a una ciudad del sur del país o del norte o del este o del oeste, y cuando te oyen hablar cantadito, muy ñero , como hablamos los del barrio del defe (ja, ahora se llama pomposamente la Ciudad de México), muy al estilo de barriada de la pelicula mexicana de antaño Escuela de rateros : Ah, eres chilango, mano. Así te etiquetan los provincianos, sin conocerte, y entonces chance te preguntes quiénes son más gandayas , lo chilangos o los provincianos . Pero ya te tildaron de chilango, asi que de ahí p’al real, las miradas que te escudriñan, que te vigilan a ver si no les agandayas el lugar del estacionamiento o la novia o les birlas la cartera o… pues eres chilango , o sea un gandaya , abusivo, pocamadre, y otras etiquetas parecidas; te miran con desconfianza, pero tú, si tú, que por alguna razón eres un chilango que estás en un lugar del interior del país, entonces chance sonrías y quizá pienses pinches provincianos ; y ellos: pinches ch...

Trotes en el Neza de ayer: Cuando las calles eran de lodo

Por Javier Torreal Después de tantos veranos, volver a subirte al chimeco –ahora los camionzotes chatos–, es como si nunca te hubieras ido de esta ciudad –otrora temida por sus chavos banda que deambulaban por sus calles polvorientas–; como si solo te hubieras despertado de un largo sueño, y encontraras distinta la fisonomía de Neza , ahora ya con todas sus calles pavimentadas y sus casas de concreto. Como si hubiera sido apenas ayer cuando, enfundado en tus jeans , caminaras por las calles lodosas de éste tu Neza, al lado de Fidel, tu primo, rumbo a la tocada que el sonido Guarapera invita allí, carnal, en la calle ancha de la Lindavista. Como si hubiera sido ayer, cuando, junto con los chavos de la banda, descubiertos los bíceps unos, pero de cabello hasta la nuca la mayoría, te sentaras largo rato en los troncos que hacían las veces de banco, que tenían en la orilla de la terregosa calle Tepeyac. Y ya allí, que el trago a la guama , que el pase de mota, que las bromas pes...